domingo, 2 de febrero de 2020

El Regreso del Realismo

En política, Idealismo es idealizar; concebir utopías. Realismo es estar a favor del sistema jerárquico por conocimientos, experiencia y propósitos, y también significa ser pragmático.

En Teoría del Conocimiento o Epistemología, ser Idealista significa no creer que sea posible llegar a conocer la verdad, entonces, lo único que se puede expresar es una opinión.
Ser Realista en cambio significa que las cosas existen y tal vez no se pueda, en esencia, conocerlas, pero influyen de todas las maneras sobre nosotros y hacen lo suyo en el mundo, de modo que ha de hacerse todo el esfuerzo por interpretarlas; de nada sirve encerrarse en sí mismo.
El Idealismo es una concepción filosófica predominante, por lo menos en la sociedad occidental. El Idealismo construyó las líneas férreas que conducen el producto de las economías regionales al puerto, las industrias que responden a las necesidades de producción, el campo en cuanto producción industrial, el tendido de líneas eléctricas, el entubamiento del gas, la electrónica en su totalidad, las grandes urbes como lugares de consumo. O sea todo lo relativo a la economía capitalista. En cuanto a las actitudes de los sujetos particulares, se ha de ser ‘ganador’ para sobrevivir, y entonces se promueven el individualismo, la codicia, el personalismo, el afán de ganarle al otro, la prepotencia, el narcisismo, etc. En cuanto a los resultados finales tenemos el cambio climático producido por la supe saturación de la atmósfera, el terrorismo, que consiste en la manifestación de resentimiento contra los ‘ganadores’ dentro de un modelo competitivo, y las guerras, que son la culminación de la competencia entre los pueblos, llevada a su máxima y extrema expresión: la práctica del genocidio.
Dicen que el Idealismo es espiritualista porque en origen escribió la Biblia y promovió las religiones judía, cristiana y musulmana.
Pero el Idealismo fue deviniendo en una concepción negadora de Dios y rotundamente materialista, creadora y  sustentadora del modelo económico en vigencia.
La declaración originaria del Idealismo es aquel mandato plasmado en el Génesis (1° libro de la Torá o Pentateuco y también, 1° libro del Tanaj judío y del Antiguo Testamento de la Biblia cristiana): “El planeta Tierra es un valle de lágrimas, un lugar para ser exprimido y explotado”.
Los Idealistas son exigidos de desarrollar su individualidad y paulatinamente se van aislando entre ellos y terminan mostrando sólo una máscara.
Los realistas reverencian el conocimiento, que no es un relato que nos inventemos (como lo hacen los Idealistas). El conocimiento hay que escucharlo, hay que leerlo, viene de afuera, de las cosas, de los hechos. En última instancia es el conocimiento de las leyes y/o reglas que rigen la consecución de los fenómenos. En la antigüedad no se esperaba que todas las personas pudieran hacerlo, por eso estaban los estudiosos dedicados a esto, y sus conocimientos eran considerados secretos u ocultos. Lograr percibir esas leyes era una disciplina intelectual que se escapaba a la comprensión de las gentes sencillas. Los estudiosos forzaban sus capacidades; hoy sería más sencillo hacerlo mediante un coherente sistema de aprendizaje asistido.
Como “el conocimiento otorga poder”, los estudiosos constituían con mucho el grupo más poderoso de la comunidad.
Los sistemas realistas del pasado estaban rígidamente estratificados, ya que el que no sabe no puede tomar ninguna decisión. Los sistemas idealistas del presente pretenden ser democráticos. Para hacerlo posible el Idealismo instituyó el Iluminismo (siglo XVIII) que intenta generalizar una educación-información (en muchos casos muy deficiente y de mala calidad) que dé lugar a continuar con la estratificación social pero disimulada, bajo el lema: "el que no puede es porque no quiere".
Como se ve, el Idealismo es esencialmente tramposo y mentiroso, por lo tanto, el realismo es la única garantía de paz, armonía y felicidad.
Hace 12.000 años toda la Humanidad era realista; durante millones de años lo fue. Sostenían un realismo tal que alineaban sus monumentos con las estrellas. Los Idealistas se sienten muy orgullosos porque su modelo ha obtenido grandes logros (inventaron el Big Bang, viajan al espacio exterior de la Tierra), pero los realistas tuvieron mayores logros: levantaron las ciclópeas construcciones de la Edad de Piedra, produjeron las plantas comestibles, elevaron al humano de su condición de homínido a la 3° dimensión y ya lo están ingresando en la 4° y 5° dimensión de comprensión y conocimiento de la realidad.
El idealista es un tipo lineal, básico; hábil con lo material inmediato. Ud. los vio; durante las inundaciones abandonan sus asentamientos, pero ni bien el agua se escurre regresan allí; esos son los idealistas, permanecen férreamente aferrados a sus toscas ideas.
La Humanidad sobrevivió a las catástrofes y llegó hasta el presente por su flexibilidad y acatamiento de la realidad. Si ahora sienten que tienen problemas no los van a superar encerrados dentro de su burbuja de fantasía.
 “Evadir la realidad” es la consigna permanente de los idealistas. Ya están planificando huir hacia otro planeta si consiguen agotar aquí  los recursos.
Los idealistas se enojan endiabladamente con los realistas. Como son tan personalistas odian que les digan cómo debieran hacer las cosas.
El realismo propone “conocernos”. El Idealismo se cree eso de que no les debe nada a sus antepasados ni aún a sus mayores; él se considera una tabula rasa, sin ligazones, y con permiso para pensar como quiera.
El realismo sabe que proviene de una extensa cadena de ADN donde están consignadas su pertenencia, sus rasgos, sus habilidades, sus actitudes y su potencial. Nuestros antepasados nos modelaron mediante sus experiencias, sacrificios y esfuerzos. Olvidarnos del lucimiento mundano es un mandato que traemos desde el fondo de los tiempos, porque somos la encarnación viva de una extensa trayectoria de experiencias, vivencias y aprendizaje (de 3.500 millones de años de trabajo).
No nos veamos como individuos porque no lo somos. Todos somos la cabeza del clan de nuestros antepasados.
La existencia es muy importante. Los idealistas acostumbran vilipendiarla mediante la ingesta de drogas, alcohol y prácticas mezquinas y viles, sin gloria.
Y no sólo la existencia particular es una joya valiosa, la existencia del planeta con sus equilibrados y sabios ecosistemas lo es.
Los idealistas han creado la amenaza de conflagración mundial, en defensa y para protección de su narcisismo.
Los idealistas inventaron la democracia para tener cada uno su derecho a opinión, pero luego crean toda clase de estrategias para convencer al otro.
Los realistas saben que la Tierra es redonda desde tiempos inmemoriales. Siempre globalizaron; siempre surcaron los océanos sobre las corrientes marinas. Siempre supieron que había por todas partes gente diferente a ellos, con costumbres y rasgos diferentes, y siempre los respetaron.
Los idealistas supieron recién después de Colón que la Tierra era redonda, y aún hoy hay quiénes lo niegan, porque están convencidos de que están parados en el ombligo del mundo. Miren nada más qué hicieron cuando se encontraron con gente vestida diferente y con otras costumbres: los esclavizaron.
El idealista está convencido de que el otro es para usar, y se vuelve tu enemigo si no te dejas usar. Eso no es machismo ni feminismo, no es patriarcado ni matriarcado, es idealismo.
Hay marchas, reclamos, manifestaciones contra la injusticia, el femicidio, el ‘hambre’, etc., pero los mismos que marchan luego cometen atropellos e injusticias, son los permanentes transgresores de reglas que haya plasmado otro.

Con tanto personalismo a flor de piel sentimos que necesitamos diálogo y la participación de todos, pero nadie consigue salir de su ostra; no pueden invitarnos, abrir las puertas y escucharse. Esa impotencia es una cuestión estructural, de raíz, de principio; al final siempre terminan patoteando.
Si le temen a una plaga, a una bacteria exterminadora, a un gen defectuoso, ya lo tienen enquistado en Uds., es el “idealismo”.
Y cuando el idealismo quiere hacerse realista se convierte en idealismo ± realista, o realismo ± idealista; un híbrido con dos Dioses, el Dios exterior y el Dios interior.
Pero veamos, los que estudian las cuestiones de manera holística entienden que hace falta cambiar el modelo de convivencia social, de economía, de política, de salud, de educación; “el modelo de país” lo denominan algunos, pero ¿por cuál modelo?
Empecemos por la convivencia social, comiencen por ver al otro e iniciar un diálogo con él. Diálogo es algo bien diferente al monólogo imperativo de los idealistas.
¿Cómo es el diálogo realista?
Los realistas sabemos que hablar, conversar, discutir, no es una actividad natural, sino una imposición del sistema de convivencia. El silencio y la reflexión interior son las actitudes naturales, sobre todo en un contexto de cotorreo personalista.
Para estar preparado para emitir una opinión hace falta tener mucho conocimiento, y eso es algo progresivo que se va alcanzando paulatinamente, sólo y en tanto se vaya por el camino indicado.
Mediante el desarrollo del realismo se ha de indagar en las reglas de la naturaleza y del cosmos. El Planeta no es un ‘valle de lágrimas´, sino un lugar poderoso y bello que nos permite manifestar ese potencial con el que él mismo nos dotó.

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