domingo, 26 de enero de 2020

El realismo ético

Se denomina realismo ético a la doctrina según la cual los enunciados morales son verdaderos o falsos, y su verdad o falsedad son independiente de las opiniones y teorías morales que uno apruebe.

Lo que es bueno es bueno y lo que es malo es malo.

La moral se aplica a la legitimidad de las acciones interpersonales, de modo que lo que se hace no ha de perjudicar a otro de manera directa, no ha de humillarlo, no ha de reprimirlo, no ha de someterlo, ni engañarlo, ni dañarlo de ningún modo en su integridad. Así de simple es la moral realista. Por el contrario, la moral idealista defiende al sujeto, a sus derechos humanos, a su libertad de elegir, aunque elija dañar a otro para beneficiarse a sí mismo. Pero, ¿quién es el otro? Todos, animales, vegetales, bosques, ríos, montañas, aire, suelo, etc. Los realistas han llegado al máximo ascetismo y frugalidad para ser fieles a sus convicciones, y también se han sometido al máximo esfuerzo y sacrificio.

El Idealista vive para complacerse a sí mismo.

El Realista vive para cumplir con su parte de la responsabilidad colectiva.

Por supuesto que el Realismo es más dogmático que el Idealismo y parece dejar pocas opciones al sujeto humano para prosperar de acuerdo a la actual definición idealista de “progreso”.

No poder mentir les prohíbe incluso fabular.

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