Ellos dicen que el
Universo es eterno, nace y muere y renace otra vez en un ciclo sin fin. El
Brahmanismo considera períodos de tiempo muy extensos. Brahama es la
Inteligencia Universal que configura lo que existe. No es un Ser, no es una
Entidad; es una ley, un Orden, un ritmo, una dinámica, una manera de ser.
Conozco bien estas creencias porque son las mismas que las
de nuestras culturas indígenas, las que estudié durante más de 50 años.
Al igual que el
Universo, el humano también es eterno; en realidad, nuestra conciencia lo es.
No hemos sido creados, sino que renacemos cuando se configura cada nuevo
ser. No importa qué cuerpo tuvimos antes, siempre hemos existido y en cada
nuevo renacer tenemos que recordarlo todo otra vez para poder encontrar cuál es
nuestra misión en cada nueva vida presente.
Hay en cada uno de
nosotros una pequeña, breve y mundana conciencia individual, y una gran
conciencia cósmica. La conciencia individual rige nuestra cotidianidad; la
conciencia cósmica rige nuestro trabajo, nuestra obligación ética.
Se puede decir que
hay dos elementos que intervienen en el renacer: uno es físico; el cuerpo
hereda ADN; otro es mental. No somos mentalmente hijos de nuestros padres, sino
una continuidad de nosotros mismos, de nuestra propia conciencia cósmica, de
modo que cuando nace un niño podemos hallarle ciertos rasgos parecidos, la
naricita, el color del pelo, etc., pero en realidad no sabemos quién es y, si
no prestamos atención, podríamos no saberlo nunca.
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