Para los Idealistas es un sujeto individual con derechos.
Para los Realistas es una parte del Cosmos, con responsabilidades.
Los griegos tendían a considerarlo un animal más sujeto a impulsos y pasiones.
Durante la Edad Media se lo consideró un animal con la posibilidad y necesidad de razonar.
A medida que nos adentramos en la Modernidad occidental se empieza a mejorar esta consideración y ya se lo ve como alguien superior a los animales, capaz de auto superación por fuerza de su voluntad.
En el postmodernismo se destaca su posibilidad y necesidad de ser libre a ultranza; sin tener que responder por los propios actos. Es por la dificultad de lograrlo que los sujetos se asumen como víctimas y están permanentemente a la ofensiva.
Estamos en la pos postmodernidad y se incrementa la sinceridad, el diálogo, el acuerdo, el unificar esfuerzos para lograr la supervivencia de la especie sobre el planeta Tierra. La mirada ya no es ni individualista ni subjetiva.
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